

{"id":1737,"date":"2013-08-22T19:35:48","date_gmt":"2013-08-22T17:35:48","guid":{"rendered":"http:\/\/www.josemarg.com\/wp\/?p=1737"},"modified":"2013-08-23T12:48:57","modified_gmt":"2013-08-23T10:48:57","slug":"triste-alegria","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/josemarg.com\/wp\/?p=1737","title":{"rendered":"Triste alegr\u00eda"},"content":{"rendered":"<p>Una vez m\u00e1s, al igual que todas las soleadas tardes de aquella anticipada primavera, aceler\u00e9 mis pasos hac\u00eda la zona central del parque contiguo a mi casa, justo cuando acababan de dar las 6.<\/p>\n<p>Un poco de ejercicio y respirar naturaleza eran la alternativa perfecta para mitigar los dolores de cabeza de los \u00faltimos d\u00edas. La realidad era otra. Quer\u00eda volver a verla. Necesitaba verla. Se hab\u00eda convertido en algo tan necesario como el aire que ahora aspiraba entrecortadamente, presa de la celeridad de mis pasos.<\/p>\n<p>Acababa de cruzar el \u00faltimo grupo de setos, cuando, sentada en uno de los bancos que franqueaban la gran fuente central, mis ojos me regalaron el milagro de volver a verla.<\/p>\n<p>All\u00ed estaba, leyendo un libro, mientras vigilaba de reojo a una rubia ni\u00f1ita que probablemente ser\u00eda su hija.<\/p>\n<p>Utilic\u00e9 uno de los bancos cercanos, con la excusa de hacer unos cuantos estiramientos que relajaran mis m\u00fasculos tras la carrera, pero con la mirada fija en ella. No pod\u00eda dejar de mirarla. De maravillarme ante cada uno de sus gestos. De sentirme el m\u00e1s feliz de los hombres ante tanta belleza. De rogarle a Dios que aquel momento no acabara nunca. <\/p>\n<p>No recuerdo cuanto tiempo estuve all\u00ed, ni cuantas tardes hab\u00eda ido a verla, pero aquella tarde sucedi\u00f3. Ella me mir\u00f3. Se fij\u00f3 en mi existencia. Por primera vez. Intente volver a salir corriendo, pero algo me paralizaba. Ella se levant\u00f3, y con una gran sonrisa, se dirigi\u00f3 directa hacia m\u00ed. No pod\u00eda creer lo que estaba sucediendo. Mi cuerpo temblaba como si fuera un adolescente. Sin duda se dirig\u00eda hacia m\u00ed, aceleradamente, inevitablemente, todo iba a suceder, lo quisiera o no.<\/p>\n<p>Al llegar frente a m\u00ed, se abalanz\u00f3 efusivamente y me rode\u00f3 con sus brazos, al tiempo que me regalaba un c\u00e1lido beso en los labios. Los relojes se detuvieron. Mis barreras cayeron. La bes\u00e9 como si fuera el \u00fanico beso que podr\u00eda darle en la vida. Como si toda mi existencia estuviera destinada a aquel instante.<\/p>\n<p>Cuando termin\u00f3, se me qued\u00f3 mirando, con una expresi\u00f3n de infinita ternura, pero que pronto se torn\u00f3 en preocupaci\u00f3n, al contemplar mi rostro estupefacto. Quiso hablarme, pero de su boca apenas pudo brotar sonido alguno, mientras, se\u00f1alaba con un dedo el bolsillo de mi pantal\u00f3n deportivo.<\/p>\n<p>Todo ocurri\u00f3 como si la realidad empezara a desvanecerse en mi mente. Met\u00ed una mano en el bolsillo, como el que sabe que su vida est\u00e1 a punto de cambiar para siempre, y comprob\u00e9 que dentro hab\u00eda una nota escrita con mi letra. Era breve. Comenc\u00e9 a leerla. Cuando termin\u00e9, mi mundo se hab\u00eda resquebrajado, al tiempo que una l\u00e1grima de triste alegr\u00eda resbalaba por mi rostro. <\/p>\n<p>S\u00f3lo dec\u00eda: \u00abEs tu mujer, tienes los primeros brotes de Alzheimer\u00bb.<\/p>\n<p><center> &#8212;&#8212;&#8212;  <\/center><\/p>\n<blockquote><p>Puedes escuchar este cuento en formato audio, narrado por la voz de <a href=\"https:\/\/twitter.com\/TriniMegias\" target=\"_blank\">Trini Meg\u00edas<\/a>, en la siguiente direcci\u00f3n:<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/dl.dropboxusercontent.com\/u\/13364719\/tristealegria.mp3\">https:\/\/dl.dropboxusercontent.com\/u\/13364719\/tristealegria.mp3<\/a><\/p><\/blockquote>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Una vez m\u00e1s, al igual que todas las soleadas tardes de aquella anticipada primavera, aceler\u00e9 mis pasos hac\u00eda la zona central del parque contiguo a mi casa, justo cuando acababan de dar las 6. 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