

{"id":1756,"date":"2013-08-25T14:50:14","date_gmt":"2013-08-25T12:50:14","guid":{"rendered":"http:\/\/www.josemarg.com\/wp\/?p=1756"},"modified":"2013-08-25T14:50:14","modified_gmt":"2013-08-25T12:50:14","slug":"no-lo-son","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/josemarg.com\/wp\/?p=1756","title":{"rendered":"No lo son"},"content":{"rendered":"<p>A lo largo de mis 3 \u00faltimos a\u00f1os de trabajo, he tenido que tomarle las huellas dactilares a miles de personas, de toda clase y condici\u00f3n, desde gente con una alta posici\u00f3n social y econ\u00f3mica, hasta vagabundos que no recuerdan cuando se dieron su \u00faltima ducha, y que hacen frente a las tasas con infinidad de moneditas, fruto de muchas horas de limosna.<\/p>\n<p>Se me han dado casos muy curiosos, graciosos, tristes, muchas an\u00e9cdotas. Algunas las he contado en <a href=\"https:\/\/www.facebook.com\/josemarg\" target=\"_blank\">mi cuenta de Facebook<\/a>, y otras se quedar\u00e1n para siempre en mi memoria. La de hoy faltaba por contar. No porque no fuera destacable, sino por todo lo contrario. Es una de las m\u00e1s conmovedoras, y ten\u00eda que pensar como relatarla. Ten\u00eda que pensar como tratar de transmitir las sensaciones que viv\u00ed en aquellos instantes. Ah\u00ed van.<\/p>\n<p>Mucha gente, cuando entra por la puerta, ya viene con la preocupaci\u00f3n de que le van a tomar las huellas. Nada m\u00e1s sentarse, ya me empiezan a contar que tienen una raja en tal dedo, o si con la escayola que traen no van a poder, e incluso atend\u00ed a un chico al que le explotaron varios petardos y tra\u00eda las manos quemadas en carne viva. A todos, al final, salvo casos de desgaste por la edad, o por trabajar con productos abrasivos, se les acaba cogiendo las huellas.<\/p>\n<p>Un d\u00eda apareci\u00f3 por la puerta una mujer con su hijo, de unos 5 a\u00f1os. La mujer muy amable, educada y siempre con una sonrisa en los labios, y el ni\u00f1o igual. Adem\u00e1s, rubito, con los ojos azules, prototipo de ni\u00f1o angelical. De mayor, iba a tener admiradoras a montones, de eso no cab\u00eda ninguna duda.<\/p>\n<p>Y llego el momento de tomarle las huellas. A los ni\u00f1os peque\u00f1os les cojo las manos y las tomo yo directamente en el biom\u00e9trico. Primero la derecha. Dedo \u00edndice. El ni\u00f1o siempre con una sonrisa en la cara. M\u00e1s educado imposible. Todo bien. Ahora le cojo la mano izquierda. Voy a por el \u00edndice&#8230; y no ten\u00eda dedo. <\/p>\n<p>La mujer y su hijo ni se alteraron, ni cambiaron un \u00e1pice en sus sonrisas. Todo natural. Ning\u00fan problema. Me contagiaron esa serenidad y estado de felicidad que tra\u00edan, y yo amablemente les indiqu\u00e9 que entonces le iba a tomar las huellas del dedo coraz\u00f3n. Al final, el proceso termin\u00f3, y se fueron con esas sonrisas imborrables y d\u00e1ndome las gracias muy educadamente.<\/p>\n<p>Muchas cosas acudieron entonces a mi mente. El sufrimiento que deb\u00eda haber pasado el ni\u00f1o ante tal mutilaci\u00f3n. El tener que vivir sin uno de los dedos principales de la mano&#8230; Todo quedo eclipsado por las caras de felicidad y aceptaci\u00f3n de esa madre y su hijo. Lo vieron tan natural, que ni siquiera me advirtieron que no ten\u00eda dedo.<\/p>\n<p>Esa tarde, la vida me volvi\u00f3 a recordar, que en el mundo podemos encontrar personas que se acomplejan, temen, o engrandecen defectos que s\u00f3lo lo son cuando ellos les dan importancia, o personas, como aquella madre y su hijo, que los aceptan y los viven como algo natural, sin que tengan por qu\u00e9 llegar a considerarlos defectos&#8230; porque no lo son, si para los que viven con ellos, no lo son.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>A lo largo de mis 3 \u00faltimos a\u00f1os de trabajo, he tenido que tomarle las huellas dactilares a miles de personas, de toda clase y condici\u00f3n, desde gente con una alta posici\u00f3n social y econ\u00f3mica, hasta vagabundos que no recuerdan &hellip; <a href=\"https:\/\/josemarg.com\/wp\/?p=1756\">Sigue leyendo <span class=\"meta-nav\">&rarr;<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-1756","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-personal"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/josemarg.com\/wp\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1756","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/josemarg.com\/wp\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/josemarg.com\/wp\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/josemarg.com\/wp\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/josemarg.com\/wp\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=1756"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/josemarg.com\/wp\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1756\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":1757,"href":"https:\/\/josemarg.com\/wp\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1756\/revisions\/1757"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/josemarg.com\/wp\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=1756"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/josemarg.com\/wp\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=1756"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/josemarg.com\/wp\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=1756"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}