

{"id":2840,"date":"2020-11-03T17:56:46","date_gmt":"2020-11-03T16:56:46","guid":{"rendered":"https:\/\/josemarg.com\/wp\/?p=2840"},"modified":"2021-06-20T10:43:39","modified_gmt":"2021-06-20T08:43:39","slug":"el-peaton","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/josemarg.com\/wp\/?p=2840","title":{"rendered":"EL PEAT\u00d3N"},"content":{"rendered":"<p><strong>EL PEAT\u00d3N<\/strong><br \/>\n-Ray Bradbury<br \/>\n<a title=\"EL PEAT\u00d3N\" href=\"https:\/\/www.flickr.com\/photos\/diariodeabordo\/50563719412\/in\/dateposted-public\/\" data-flickr-embed=\"true\"><img decoding=\"async\" class=\"aligncenter\" src=\"https:\/\/live.staticflickr.com\/65535\/50563719412_41ba26928e.jpg\" alt=\"EL PEAT\u00d3N\" width=\"550\" \/><\/a>Entrar en aquel silencio que era la ciudad a las ocho de una brumosa noche de noviembre, pisar la acera de cemento y las grietas alquitranadas, y caminar, con las manos en los bolsillos, a trav\u00e9s de los silencios, nada le gustaba m\u00e1s al se\u00f1or Leonard Mead. Se deten\u00eda en una bocacalle, y miraba a lo largo de las avenidas iluminadas por la Luna, en las cuatro direcciones, decidiendo qu\u00e9 camino tomar. Pero realmente no importaba, pues estaba solo en aquel mundo del a\u00f1o 2052, o era como si estuviese solo. Y una vez que se decid\u00eda, caminaba otra vez, lanzando ante \u00e9l formas de aire fr\u00edo, como humo de cigarro.<br \/>\nA veces caminaba durante horas y kil\u00f3metros y volv\u00eda a su casa a medianoche. Y pasaba ante casas de ventanas oscuras y parec\u00eda como si pasease por un cementerio; s\u00f3lo unos d\u00e9biles resplandores de luz de luci\u00e9rnaga brillaban a veces tras las ventanas. Unos repentinos fantasmas grises parec\u00edan manifestarse en las paredes interiores de un cuarto, donde a\u00fan no hab\u00edan cerrado las cortinas a la noche. O se o\u00edan unos murmullos y susurros en un edificio sepulcral donde a\u00fan no hab\u00edan cerrado una ventana.<br \/>\nEl se\u00f1or Leonard Mead se deten\u00eda, estiraba la cabeza, escuchaba, miraba, y segu\u00eda caminando, sin que sus pisadas resonaran en la acera. Durante un tiempo hab\u00eda pensado ponerse unos botines para pasear de noche, pues entonces los perros, en intermitentes jaur\u00edas, acompa\u00f1ar\u00edan su paseo con ladridos al o\u00edr el ruido de los tacos, y se encender\u00edan luces y aparecer\u00edan caras, y toda una calle se sobresaltar\u00eda ante el paso de la solitaria figura, \u00e9l mismo, en las primeras horas de una noche de noviembre.<br \/>\nEn esta noche particular, el se\u00f1or Mead inici\u00f3 su paseo caminando hacia el oeste, hacia el mar oculto. Hab\u00eda una agradable escarcha cristalina en el aire, que le lastimaba la nariz, y sus pulmones eran como un \u00e1rbol de Navidad. Pod\u00eda sentir la luz fr\u00eda que entraba y sal\u00eda, y todas las ramas cubiertas de nieve invisible. El se\u00f1or Mead escuchaba satisfecho el d\u00e9bil susurro de sus zapatos blandos en las hojas oto\u00f1ales, y silbaba quedamente una fr\u00eda canci\u00f3n entre dientes, recogiendo ocasionalmente una hoja al pasar, examinando el esqueleto de su estructura en los raros faroles, oliendo su herrumbrado olor.<br \/>\n<!--more--><br \/>\n\u2014 Hola, los de adentro -les murmuraba a todas las casas, de todas las aceras-.<br \/>\n\u00bfQu\u00e9 hay esta noche en el canal cuatro, el canal siete, el canal nueve? \u00bfPor d\u00f3nde corren los cowboys? \u00bfNo viene ya la caballer\u00eda de los Estados Unidos por aquella loma?<br \/>\nLa calle era silenciosa y larga y desierta, y s\u00f3lo su sombra se mov\u00eda, como la sombra de un halc\u00f3n en el campo. Si cerraba los ojos y se quedaba muy quieto, inm\u00f3vil, pod\u00eda imaginarse en el centro de una llanura, un desierto de Arizona, invernal y sin vientos, sin ninguna casa en mil kil\u00f3metros a la redonda, sin otra compa\u00f1\u00eda que los cauces secos de los r\u00edos, las calles.<br \/>\n\u2014 \u00bfQu\u00e9 pasa ahora? -les pregunt\u00f3 a las casas, mirando su reloj de pulsera-. Las ocho y media. \u00bfHora de una docena de variados cr\u00edmenes? \u00bfUn programa de adivinanzas? \u00bfUna revista pol\u00edtica? \u00bfUn comediante que se cae del escenario?<br \/>\n\u00bfEra un murmullo de risas el que ven\u00eda desde aquella casa a la luz de la luna? El se\u00f1or Mead titube\u00f3, y sigui\u00f3 su camino. No se o\u00eda nada m\u00e1s. Trastabill\u00f3 en un saliente de la acera. El cemento desaparec\u00eda ya bajo las hierbas y las flores. Luego de diez a\u00f1os de caminatas, de noche y de d\u00eda, en miles de kil\u00f3metros, nunca hab\u00eda encontrado a otra persona que se paseara como \u00e9l.<br \/>\nLleg\u00f3 a una parte cubierta de tr\u00e9boles donde dos carreteras cruzaban la ciudad. Durante el d\u00eda se suced\u00edan all\u00ed tronadoras oleadas de autos, con un gran susurro de insectos. Los coches escarabajos corr\u00edan hacia lejanas metas tratando de pasarse unos a otros, exhalando un incienso d\u00e9bil. Pero ahora estas carreteras eran como arroyos en una seca estaci\u00f3n, s\u00f3lo piedras y luz de luna. Leonard Mead dobl\u00f3 por una calle lateral hacia su casa. Estaba a una cuadra de su destino cuando un coche solitario apareci\u00f3 de pronto en una esquina y lanz\u00f3 sobre \u00e9l un brillante cono de luz blanca. Leonard Mead se qued\u00f3 paralizado, casi como una polilla nocturna, atontado por la luz.<br \/>\nUna voz met\u00e1lica llam\u00f3:<br \/>\n\u2014 Quieto. \u00a1Qu\u00e9dese ah\u00ed! \u00a1No se mueva! Mead se detuvo.<br \/>\n\u2014 \u00a1Arriba las manos!<br \/>\n\u2014 Pero&#8230; -dijo Mead.<br \/>\n\u2014 \u00a1Arriba las manos, o dispararemos!<br \/>\nLa polic\u00eda, por supuesto, pero qu\u00e9 cosa rara e incre\u00edble; en una ciudad de tres millones de habitantes s\u00f3lo hab\u00eda un coche de polic\u00eda. \u00bfNo era as\u00ed? Un a\u00f1o antes, en 2052, el a\u00f1o de la elecci\u00f3n, las fuerzas policiales hab\u00edan sido reducidas de tres coches a uno. El crimen disminu\u00eda cada vez m\u00e1s; no hab\u00eda necesidad de polic\u00eda, salvo este coche solitario que iba y ven\u00eda por las calles desiertas.<br \/>\n\u2014 \u00bfSu nombre? -dijo el coche de polic\u00eda con un susurro met\u00e1lico. Mead, con la luz del reflector en sus ojos, no pod\u00eda ver a los hombres.<br \/>\n\u2014 Leonard Mead -dijo.<br \/>\n\u2014 \u00a1M\u00e1s alto!<br \/>\n\u2014 \u00a1Leonard Mead!<br \/>\n\u2014 \u00bfOcupaci\u00f3n o profesi\u00f3n?<br \/>\n\u2014 Imagino que ustedes me llamar\u00edan un escritor.<br \/>\n\u2014 Sin profesi\u00f3n -dijo el coche de polic\u00eda como si se hablara a s\u00ed mismo.<br \/>\nLa luz inmovilizaba al se\u00f1or Mead, como una pieza de museo atravesada por una aguja.<br \/>\n\u2014 S\u00ed, puede ser as\u00ed -dijo.<br \/>\nNo escrib\u00eda desde hac\u00eda a\u00f1os. Ya no vend\u00edan libros ni revistas. Todo ocurr\u00eda ahora en casa como tumbas, pens\u00f3, continuando sus fantas\u00edas. Las tumbas, mal iluminadas por la luz de la televisi\u00f3n, donde la gente estaba como muerta, con una luz multicolor que les rozaba la cara, pero que nunca los tocaba realmente.<br \/>\n\u2014 Sin profesi\u00f3n -dijo la voz de fon\u00f3grafo, siseando-. \u00bfQu\u00e9 estaba haciendo afuera?<br \/>\n\u2014 Caminando -dijo Leonard Mead.<br \/>\n\u2014 \u00a1Caminando!<br \/>\n\u2014 S\u00f3lo caminando -dijo Mead simplemente, pero sintiendo un fr\u00edo en la cara.<br \/>\n\u2014 \u00bfCaminando, s\u00f3lo caminando, caminando?<br \/>\n\u2014 S\u00ed, se\u00f1or.<br \/>\n\u2014 \u00bfCaminando hacia d\u00f3nde? \u00bfPara qu\u00e9?<br \/>\n\u2014 Caminando para tomar aire. Caminando para ver.<br \/>\n\u2014 \u00a1Su direcci\u00f3n!<br \/>\n\u2014 Calle Saint James, once, sur.<br \/>\n\u2014 \u00bfHay aire en su casa, tiene usted un acondicionador de aire, se\u00f1or Mead?<br \/>\n\u2014 S\u00ed.<br \/>\n\u2014 \u00bfY tiene usted televisor?<br \/>\n\u2014 No.<br \/>\n\u2014 \u00bfNo?<br \/>\nSe oy\u00f3 un suave crujido que era en s\u00ed mismo una acusaci\u00f3n.<br \/>\n\u2014 \u00bfEs usted casado, se\u00f1or Mead?<br \/>\n\u2014 No.<br \/>\n\u2014 No es casado -dijo la voz de la polic\u00eda detr\u00e1s del rayo brillante.<br \/>\nLa luna estaba alta y brillaba entre las estrellas, y las casas eran grises y silenciosas.<br \/>\n\u2014 Nadie me quiere -dijo Leonard Mead con una sonrisa.<br \/>\n\u2014 \u00a1No hable si no le preguntan! Leonard Mead esper\u00f3 en la noche fr\u00eda.<br \/>\n\u2014 \u00bfS\u00f3lo caminando, se\u00f1or Mead?<br \/>\n\u2014 S\u00ed.<br \/>\n\u2014 Pero no ha dicho para qu\u00e9.<br \/>\n\u2014 Lo he dicho; para tomar aire, y ver, y caminar simplemente.<br \/>\n\u2014 \u00bfHa hecho esto a menudo?<br \/>\n\u2014 Todas las noches durante a\u00f1os.<br \/>\nEl coche de polic\u00eda estaba en el centro de la calle, con su garganta de radio que zumbaba d\u00e9bilmente.<br \/>\n\u2014 Bueno, se\u00f1or Mead -dijo el coche.<br \/>\n\u2014 \u00bfEso es todo? -pregunt\u00f3 Mead cort\u00e9smente.<br \/>\n\u2014 S\u00ed -dijo la voz-. Ac\u00e9rquese. -Se oy\u00f3 un suspiro, un chasquido. La portezuela trasera del coche se abri\u00f3 de par en par-. Entre.<br \/>\n\u2014 Un minuto. \u00a1No he hecho nada!<br \/>\n\u2014 Entre.<br \/>\n\u2014 \u00a1Protesto!<br \/>\n\u2014 Se\u00f1or Mead.<br \/>\nMead entr\u00f3 como un hombre que de pronto se sintiera borracho. Cuando pas\u00f3 junto a la ventanilla delantera del coche, mir\u00f3 adentro. Tal como esperaba, no hab\u00eda nadie en el asiento delantero, nadie en el coche.<br \/>\n\u2014 Entre.<br \/>\nMead se apoy\u00f3 en la portezuela y mir\u00f3 el asiento trasero, que era un peque\u00f1o calabozo, una c\u00e1rcel en miniatura con barrotes. Ol\u00eda a antis\u00e9ptico; ol\u00eda a demasiado limpio y duro y met\u00e1lico. No hab\u00eda all\u00ed nada blando.<br \/>\n\u2014 Si tuviera una esposa que le sirviera de coartada&#8230; -dijo la voz de hierro-. Pero&#8230;<br \/>\n\u2014 \u00bfHacia d\u00f3nde me llevan?<br \/>\nEl coche titube\u00f3, dej\u00f3 o\u00edr un d\u00e9bil y chirriante zumbido, como si en alguna parte algo estuviese informando, dejando caer tarjetas perforadas bajo ojos el\u00e9ctricos.<br \/>\n\u2014 Al Centro Psiqui\u00e1trico de Investigaci\u00f3n de Tendencias Regresivas.<br \/>\nMead entr\u00f3. La puerta se cerr\u00f3 con un golpe blando. El coche polic\u00eda rod\u00f3 por las avenidas nocturnas, lanzando adelante sus d\u00e9biles luces.<br \/>\nPasaron ante una casa en una calle un momento despu\u00e9s. Una casa m\u00e1s en una ciudad de casas oscuras. Pero en todas las ventanas de esta casa hab\u00eda una resplandeciente claridad amarilla, rectangular y c\u00e1lida en la fr\u00eda oscuridad.<br \/>\n\u2014 Mi casa -dijo Leonard Mead. Nadie le respondi\u00f3.<br \/>\nEl coche corri\u00f3 por los cauces secos de las calles, alej\u00e1ndose, dejando atr\u00e1s las calles desiertas con las aceras desiertas, sin escucharse ning\u00fan otro sonido, ni hubo ning\u00fan otro movimiento en todo el resto de la helada noche de noviembre.<\/p>\n<p><iframe style=\"width: 120px; height: 240px;\" src=\"https:\/\/rcm-eu.amazon-adsystem.com\/e\/cm?ref=qf_sp_asin_til&amp;t=josemarg-21&amp;m=amazon&amp;o=30&amp;p=8&amp;l=as1&amp;IS2=1&amp;asins=8494788523&amp;linkId=cf03f4c259fd06855c7575bcfe3b2f09&amp;bc1=ffffff&amp;lt1=_blank&amp;fc1=333333&amp;lc1=0066c0&amp;bg1=ffffff&amp;f=ifr\" frameborder=\"0\" marginwidth=\"0\" marginheight=\"0\" scrolling=\"no\">&lt;br \/&gt;<br \/>\n    <\/iframe><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>EL PEAT\u00d3N -Ray Bradbury Entrar en aquel silencio que era la ciudad a las ocho de una brumosa noche de noviembre, pisar la acera de cemento y las grietas alquitranadas, y caminar, con las manos en los bolsillos, a trav\u00e9s &hellip; <a href=\"https:\/\/josemarg.com\/wp\/?p=2840\">Sigue leyendo <span class=\"meta-nav\">&rarr;<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_ayudawp_aiss_exclude":false,"footnotes":""},"categories":[57,2,36],"tags":[549,73,346,550,74,404,548,224],"class_list":["post-2840","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-cuentos-literatura","category-literatura","category-maestros-terror-y-ci-fi-literatura","tag-bradbury","tag-cienciaficcion","tag-cuento","tag-elpeaton","tag-libros","tag-literatura","tag-raybradbury","tag-relato"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/josemarg.com\/wp\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/2840","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/josemarg.com\/wp\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/josemarg.com\/wp\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/josemarg.com\/wp\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/josemarg.com\/wp\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=2840"}],"version-history":[{"count":5,"href":"https:\/\/josemarg.com\/wp\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/2840\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":3026,"href":"https:\/\/josemarg.com\/wp\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/2840\/revisions\/3026"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/josemarg.com\/wp\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=2840"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/josemarg.com\/wp\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=2840"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/josemarg.com\/wp\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=2840"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}