

{"id":511,"date":"2006-11-04T13:56:38","date_gmt":"2006-11-04T12:56:38","guid":{"rendered":"http:\/\/www.josemarg.com\/wp\/?p=511"},"modified":"2008-04-11T00:30:17","modified_gmt":"2008-04-10T22:30:17","slug":"el-loro-de-la-vecina","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/josemarg.com\/wp\/?p=511","title":{"rendered":"El Loro de la Vecina"},"content":{"rendered":"<p><img decoding=\"async\" src=\"http:\/\/perso.wanadoo.es\/josemarg\/weblog\/loromuerto.jpg\" alt=\"Loro Muerto\" align=\"right\" hspace=10 vspace=5\/>Esta historia pudo ocurrir en cualquier urbanizaci\u00f3n de un barrio residencial, en las afueras de una gran ciudad. Le pudo pasar a un loro, a un gato, o a cualquier otro animal&#8230; O como leyenda urbana que se precie, tal vez no&#8230;<\/p>\n<p>La protagonista de nuestro relato vive en un chalet, cuya vecina de al lado pose\u00eda un loro que estaba todo el d\u00eda molestando con sus gritos y silbidos, y encima la familia propietaria le re\u00eda las gracias porque era muy divertido y curioso que el pu\u00f1etero lorito hablara.<\/p>\n<p>El caso es que un buen d\u00eda, la protagonista de la historia se encontr\u00f3 con que su perro tra\u00eda en la boca al dichoso loro. Recrimin\u00f3 al perro su fea acci\u00f3n, e inmediatamente pens\u00f3 que a la vecina no iba a hacerle mucha gracia la noticia.<\/p>\n<p>No sabiendo como explic\u00e1rselo, no se le ocurri\u00f3 otra cosa que saltar la tapia que separaba ambos chalets, aprovechando que sus vecinos estaban de viaje, y volver a meter al fiambre de loro dentro de su jaula, que colgaba vac\u00eda de la pared de su amiga. As\u00ed la vecina pensar\u00eda que se muri\u00f3 en la jaula.<\/p>\n<p>Al llegar su vecina a casa despu\u00e9s de unos d\u00edas se dirigi\u00f3 a ella con aire apesadumbrado.<br \/>\n-Vecina, estoy asustad\u00edsima.<br \/>\n-\u00bfY eso?, inquiri\u00f3 la protagonista&#8230;<br \/>\n-Es que, f\u00edjate, la semana pasada se me muri\u00f3 mi pobre lorito, y lo enterramos al lado de aquel \u00e1rbol&#8230; Y hoy llego y&#8230; \u00a1Ah\u00ed est\u00e1 otra vez, tieso en su jaula! \ud83d\ude2f<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Esta historia pudo ocurrir en cualquier urbanizaci\u00f3n de un barrio residencial, en las afueras de una gran ciudad. Le pudo pasar a un loro, a un gato, o a cualquier otro animal&#8230; O como leyenda urbana que se precie, tal &hellip; <a href=\"https:\/\/josemarg.com\/wp\/?p=511\">Sigue leyendo <span class=\"meta-nav\">&rarr;<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[25],"tags":[422],"class_list":["post-511","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-leyendas-urbanas","tag-leyendas-urbanas"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/josemarg.com\/wp\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/511","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/josemarg.com\/wp\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/josemarg.com\/wp\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/josemarg.com\/wp\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/josemarg.com\/wp\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=511"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/josemarg.com\/wp\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/511\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/josemarg.com\/wp\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=511"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/josemarg.com\/wp\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=511"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/josemarg.com\/wp\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=511"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}