El Cerebro de la Máquina: ¿Cómo «piensa» realmente la Inteligencia Artificial?

Abre tu navegador, escribe una pregunta compleja y, en cuestión de segundos, una voz digital o un bloque de texto te responde con una precisión que asusta. Hoy en día, la Inteligencia Artificial (IA) generativa redacta correos, programa código y escribe poemas. Pero detrás de esa aparente «magia» tecnológica, no hay un cerebro consciente reflexionando sobre el sentido de la vida, ni un «pequeño hombre dentro de la máquina» con una enciclopedia infinita. Entonces, si no piensan como nosotros, ¿Cómo logran imitar tan bien el razonamiento humano?

Acompáñame a levantar el capó de la tecnología que está cambiando el mundo para descubrir qué ocurre realmente en las entrañas de una red neuronal profunda.

Inteligencia artificial

El mito del «cerebro electrónico»

Durante décadas, la ciencia ficción nos vendió la idea de que los ordenadores algún día «despertarían» y ganarían consciencia. El término «Inteligencia Artificial» mismo es, en cierto modo, una metáfora engañosa. La realidad es mucho más matemática, pero no por ello menos fascinante. Las IA modernas, como los grandes modelos de lenguaje, están construidas sobre lo que llamamos redes neuronales artificiales profundas (Deep Learning).

Imagina una red de pesca gigantesca, no en el océano, sino en un espacio matemático multidimensional. Cada nudo de esta red es un «parámetro», una pequeña calculadora aritmética que realiza operaciones simples. Estas redes neuronales profundas tienen millones, o incluso miles de millones, de estos nudos organizados en capas. Cuando le haces una pregunta a la IA, tu texto no es procesado como un «pensamiento». Se descompone en pedazos diminutos llamados tokens (que pueden ser palabras, sílabas o incluso caracteres individuales) y se convierte en una serie de números. Estos números viajan a través de esa red, rebotando de nudo en nudo, de capa en capa, donde se realizan miles de millones de cálculos simultáneos. Cada cálculo ajusta el peso y la importancia de esos números en función de la información aprendida anteriormente.

Un Retrospectiva Relámpago: De Turing al Deep Learning

¿Cómo llegamos aquí? El concepto de IA no es nuevo. Ya en la década de 1950, figuras como Alan Turing sentaron las bases. Sin embargo, durante mucho tiempo, la IA se basó en «sistemas expertos», donde los humanos programaban reglas explícitas: «si pasa A, entonces haz B». Estos sistemas eran útiles pero limitados.

El verdadero punto de inflexión ocurrió en la última década con el auge del Deep Learning. Este enfoque se inspira vagamente en la estructura del cerebro biológico, permitiendo que la máquina «aprenda» por sí misma a partir de ejemplos masivos, en lugar de ser programada explícitamente para cada tarea. La disponibilidad de bases de datos colosales (como todo el texto de internet) y la potencia de procesamiento de las GPUs modernas fueron los catalizadores que permitieron que estas redes neuronales complejas se hicieran realidad.

El arte de la predicción extrema

Aquí es donde reside el verdadero secreto y la elegancia de la IA moderna: la IA no entiende lo que dice; simplemente predice lo que debería decir.

Piensa en la función de autocompletar de tu teléfono móvil, pero con esteroides. Si yo digo «En un lugar de la…», tu cerebro automáticamente piensa «Mancha». La IA hace exactamente lo mismo, pero a una escala monumental. Ha sido entrenada leyendo millones de libros, artículos, páginas web, código y conversaciones. Gracias a todo ese volumen de datos, ha creado un mapa estadístico colosal de cómo se relacionan los tokens entre sí en diferentes contextos.

Cuando le pides a la IA que te explique un concepto difícil o que te escriba una historia, la red neuronal profunda calcula, con una velocidad vertiginosa, cuál es la palabra que estadísticamente tiene más probabilidades de ir a continuación de la anterior para que la frase tenga un sentido técnico y gramatical perfecto. La red neuronal está «surfeando» sobre un océano de probabilidades que ha asimilado durante su entrenamiento.

La Revolución del Transformer: El Motor de la Atención

La arquitectura tecnológica que ha hecho posible este salto cuántico es el Transformer. A diferencia de los modelos anteriores que leían las palabras en orden secuencial, el Transformer puede procesar toda una frase (o un párrafo entero) a la vez, utilizando un mecanismo llamado «atención». La atención permite que la IA pondere la importancia de cada palabra en relación con todas las demás palabras de la frase, capturando matices y dependencias a largo plazo de forma mucho más eficaz. Esto es lo que les da esa asombrosa coherencia contextual.

¿Por qué «alucinan» las máquinas?

Entender este mecanismo de predicción probabilística nos ayuda a comprender el mayor talón de Aquiles de la tecnología actual: las alucinaciones.

A veces, la IA afirma con total seguridad hechos históricos que nunca ocurrieron, inventa datos biográficos o genera código defectuoso. ¿Por qué miente? La respuesta es que no lo hace con malicia, ni tampoco «lo cree». Simplemente, en su viaje estadístico por la red neuronal, las matemáticas apuntaron a que esa secuencia de palabras era la más «probable» dentro de ese contexto específico, aunque en el mundo real sea completamente falsa. Como no tiene una comprensión real del mundo, no puede distinguir entre un hecho comprobado y una ficción matemáticamente coherente. Es un experto en forma, no en fondo.

Afortunadamente, los ingenieros utilizan técnicas como el Reinforcement Learning from Human Feedback (RLHF) para mitigar estas alucinaciones. Durante esta etapa, humanos evalúan las respuestas de la IA, «castigando» las respuestas incorrectas o dañinas y «recompensando» las correctas, guiando al modelo hacia una mayor precisión y seguridad.

Más allá de los Textos: La IA Multimodal y el Poder de la Escala

El éxito de estos modelos no se limita al texto. Los mismos principios se están aplicando para crear IA Multimodales, capaces de entender y generar no solo texto, sino también imágenes, audio y vídeo. Los mismos mecanismos de predicción de tokens se adaptan para predecir píxeles en una imagen o muestras de audio, asociando tokens visuales con conceptos de texto de una manera integrada.

Esto se debe en gran medida a la importancia de la escala. Hemos descubierto que cuanto más grandes son estos modelos (más parámetros) y más datos de entrenamiento de alta calidad reciben, mejor rinden, desarrollando «habilidades emergentes» que no eran evidentes en modelos más pequeños. Es una forma de «fuerza bruta» matemática y computacional que ha dado resultados sorprendentes.

Conclusión: Herramientas, no entidades

Desmitificar la Inteligencia Artificial no le quita valor; al contrario, nos empodera. Comprender que estamos ante el motor de cálculo probabilístico más sofisticado jamás creado por el ser humano nos permite utilizarlo mejor. No son oráculos infalibles a los que rendir pleitesía, ni tampoco enemigos que debamos temer. Son herramientas extraordinarias que, guiadas por nuestra curiosidad, creatividad y pensamiento crítico, pueden amplificar nuestra propia inteligencia hasta límites insospechados.

La próxima vez que interactúes con una IA, recuerda: no estás hablando con un ente digital consciente que ha leído todo el conocimiento humano. Estás interactuando con el mapa estadístico más grande del mundo.

El Ordenador Analógico de Hace 2.000 Años que Desafió a la Historia

En la primavera del año 1900, un grupo de buceadores griegos que buscaban esponjas marinas se topó con algo mucho más valioso frente a las costas de la pequeña isla de Anticitera.

Mecanismo de Anticitera

Entre estatuas de mármol y bronce corroídas por el mar Mediterráneo, descansaba un objeto informe, calcificado y verdoso, del tamaño de un diccionario grueso. Pasó casi desapercibido. Nadie imaginaba que ese pedazo de roca y óxido ocultaba el dispositivo tecnológico más asombroso de la Antigüedad.

Hoy lo conocemos como el Mecanismo de Anticitera, y su mera existencia es un rompecabezas que desafía nuestra comprensión del progreso humano.

Una Ingeniería Imposible

Durante décadas, los arqueólogos pensaron que se trataba de un simple astrolabio. Sin embargo, con la llegada de la tecnología de rayos X y, posteriormente, de la tomografía computarizada de alta resolución, el interior de aquella piedra reveló su verdadero rostro: un intrincado sistema compuesto por al menos 30 engranajes de bronce cortados con una precisión milimétrica.

No era un simple instrumento de medición; era una auténtica calculadora mecánica, un ordenador analógico diseñado en la antigua Grecia alrededor del año 150 a.C.

¿Qué calculaba exactamente? Al girar una manivela lateral, los engranajes se ponían en movimiento para predecir con una exactitud escalofriante:

  • Posiciones exactas del Sol y la Luna.

  • Fases lunares y eclipses (tanto solares como lunares).

  • El movimiento planetario conocido en la época.

  • Las fechas exactas de los Juegos Panhelénicos (los antiguos Juegos Olímpicos).

La Paradoja Tecnológica

Aquí radica el verdadero misterio que atrapa a historiadores e informáticos por igual: la tecnología de engranajes diferenciales que utiliza el mecanismo no debería existir en esa época.

Debido a su sorprendente nivel de complejidad tecnológica, que parecía estar adelantado siglos a su época, el Mecanismo de Anticitera es frecuentemente citado como un OOPArt (Out-of-Place Artifact, u «artefacto fuera de lugar»). Este término define a aquellos objetos arqueológicos o históricos que, debido a sus características o contexto de hallazgo, desafían la cronología histórica convencional, pareciendo anacrónicos para el periodo al que pertenecen.

Los libros de historia nos dicen que este nivel de complejidad mecánica, miniaturización y precisión matemática no volvió a aparecer en el mundo hasta los relojes astronómicos europeos del siglo XIV. Es decir, el Mecanismo de Anticitera es un salto temporal; un artefacto que se adelantó más de 1.500 años a su tiempo.

Si la civilización que construyó esta maravilla mecánica tenía el conocimiento para ensamblar una computadora analógica de tal calibre, ¿Qué otros secretos tecnológicos se perdieron en el abismo de la historia tras la caída del Imperio Romano? ¿Es la historia del progreso humano una línea recta y ascendente, o está llena de picos de brillantez que la humanidad olvidó y tuvo que volver a inventar?

Este fascinante y complejo artefacto, considerado el primer ordenador analógico de la historia, cobró un renovado protagonismo en la cultura popular al inspirar la trama principal de la última película de la saga de Indiana Jones, titulada Indiana Jones y el dial del destino (2023).

En la ficción, el mecanismo es buscado por el famoso arqueólogo bajo el nombre de «Dial del Destino» y se le atribuye la fantástica capacidad de localizar fisuras temporales para viajar en el tiempo. Aunque esta función es puramente cinematográfica, la película rinde homenaje a la sofisticación real del dispositivo y a su enigmático origen, a menudo vinculado al genio de Arquímedes.

El Mecanismo de Anticitera nos recuerda, desde su vitrina en el Museo Arqueológico Nacional de Atenas, que a veces la realidad supera a la mejor ficción científica.

El Enigma de la Creación: El Inquietante Misterio de la Paradoja de Bootstrap

¿Alguna vez te has detenido a pensar qué pasaría si construyeras una máquina del tiempo, viajaras al pasado y le entregaras a un joven y desconocido William Shakespeare un tomo con todas sus obras maestras impresas, justo antes de que él escribiera una sola línea?

la Paradoja de Bootstrap

Fascinado, el joven autor copia cada palabra, publica las obras y se convierte en leyenda. Siglos después, tú compras ese mismo libro en una librería y viajas al pasado para entregárselo. Si Shakespeare lo copió del libro que tú le diste, y tú compraste el libro que contiene lo que Shakespeare publicó… ¿Quién escribió realmente Hamlet?

Bienvenido a uno de los conceptos más fascinantes y rompecabezas de la filosofía y la física teórica: La Paradoja de Bootstrap (o Paradoja de la Predestinación).

Un Bucle Sin Principio Ni Final

El término Bootstrap proviene de la expresión inglesa «pull oneself up by one’s bootstraps» (levantarse tirando de los cordones de las propias botas), una imposibilidad física que ilustra a la perfección este fenómeno temporal.

En esta paradoja, un objeto, una pieza de información o incluso una persona, queda atrapada en un bucle temporal infinito donde el origen de su existencia desaparece por completo. La causa y el efecto se muerden la cola como un Uróboros, la mítica serpiente que se devora a sí misma.

Para que esta paradoja se cumpla, deben darse tres condiciones inquebrantables:

  • Viaje temporal: La información u objeto viaja del futuro al pasado.

  • Causalidad circular: El evento en el pasado es la causa directa de que en el futuro se envíe dicho objeto al pasado.

  • Ausencia de creador: El elemento existe, pero nadie lo ha creado o inventado jamás. Simplemente, «es».

El Cine y la Literatura como Espejos del Tiempo

Este concepto no solo quiebra las leyes de la termodinámica, sino que ha servido como combustible para algunas de las mentes más brillantes de la narrativa moderna. Al explorar esta paradoja, encontramos joyas que han dejado a millones de espectadores pegados a la pantalla o a las páginas de un buen libro:

Obra / Película El Elemento Paradojal Impacto en la Trama
Terminator (1984) John Connor envía a Kyle Reese al pasado para proteger a su madre, Sarah. Kyle se convierte en el padre biológico de John. Sin el viaje temporal, el líder de la resistencia nunca habría nacido.
Dark (Serie) El libro Un viaje a través del tiempo de H.G. Tannhaus. Tannhaus recibe una copia de su propio libro desde el futuro y la copia palabra por palabra para publicarlo. Nunca lo escribió realmente.
Interstellar (2014) Las coordenadas de las instalaciones secretas de la NASA. Cooper recibe las coordenadas a través de anomalías gravitacionales, solo para descubrir más tarde que fue él mismo quien se las envió desde el futuro.

«La distinción entre pasado, presente y futuro es solo una ilusión obstinadamente persistente.»

Albert Einstein

¿Es Posible en la Vida Real?

Desde el punto de vista de la física cuántica, teóricos como Kip Thorne han coqueteado con la idea de que si los agujeros de gusano fuesen estables, la información podría viajar hacia atrás en el tiempo. Sin embargo, la entropía (la tendencia del universo al desorden) sugiere que un objeto físico no puede existir en un bucle eterno, ya que envejecería y se degradaría con cada ciclo continuo hasta convertirse en polvo.

Pero si hablamos de pura información, la ciencia aún se rasca la cabeza. Si una idea matemática viaja al pasado y se enseña a sí misma, la información no envejece. La paradoja se mantiene intacta.

La próxima vez que tengas una idea brillante, pregúntate por un segundo: ¿fue realmente tuya, o tu «yo» del futuro acaba de susurrártela al oído para asegurarse de que todo siga su curso?

El Sesgo de Interpretación: cuando vemos lo que queremos ver

En nuestra vida diaria interpretamos constantemente la información que nos rodea: lo que dicen los demás, las noticias, las señales del entorno o incluso nuestro propio estado emocional. Sin embargo, no siempre lo hacemos de manera objetiva. Uno de los sesgos cognitivos más comunes que nos afecta en este proceso es el sesgo de interpretación.

El Sesgo de Interpretación: cuando vemos lo que queremos ver

¿Qué es el sesgo de interpretación?

El sesgo de interpretación es la tendencia a dar significado a los acontecimientos de acuerdo con nuestras creencias, expectativas, emociones o miedos previos, en lugar de valorar la información de forma imparcial. En otras palabras, no vemos la realidad “tal cual es”, sino como encaja con nuestra forma de pensar o sentir.

Este sesgo está muy ligado a la manera en que nuestro cerebro busca confirmar lo que ya cree (sesgo de confirmación) y a cómo intentamos reducir la incertidumbre interpretando lo ambiguo de forma rápida, aunque no siempre acertada.

Ejemplos cotidianos

  1. En el trabajo:
    Si un jefe dice con tono serio “tenemos que hablar mañana”, una persona con inseguridad laboral puede interpretarlo como “me van a despedir”, aunque quizá solo se trate de un cambio de horarios.
  2. En las relaciones personales:
    Si alguien tarda en responder un mensaje, quien tiene miedo al rechazo puede interpretarlo como desinterés, cuando quizá la otra persona simplemente estaba ocupada.
  3. En la política o las noticias:
    Dos personas con ideologías opuestas pueden leer la misma noticia y llegar a conclusiones completamente distintas, cada una interpretando la información en línea con sus creencias.

¿Por qué ocurre?

El sesgo de interpretación aparece porque nuestro cerebro:

  • Ahorra energía cognitiva, tomando atajos mentales en lugar de analizar toda la información.
  • Reduce la incertidumbre, llenando vacíos de información con nuestras propias creencias.
  • Protege nuestras emociones, interpretando lo ambiguo en clave de amenaza o de confirmación de lo que pensamos.

Consecuencias

Aunque en ocasiones puede ser inofensivo, el sesgo de interpretación puede tener efectos negativos:

  • Generar malentendidos en la comunicación.
  • Alimentar ansiedad y pensamientos catastrofistas.
  • Reforzar creencias erróneas o estereotipos.
  • Influir en la toma de decisiones equivocadas.

Cómo detectarlo y reducirlo

  1. Reconocerlo: aceptar que todos interpretamos la realidad con filtros subjetivos.
  2. Cuestionar los pensamientos automáticos: preguntarnos “¿tengo pruebas reales de esta interpretación o es solo una suposición?”.
  3. Buscar puntos de vista alternativos: contrastar nuestra percepción con la de otras personas.
  4. Practicar la metacognición: reflexionar sobre cómo pensamos y qué emociones pueden estar coloreando nuestra visión.

Conclusión

El sesgo de interpretación nos recuerda que no vemos la realidad tal cual es, sino tal como somos. Identificarlo no significa eliminarlo —porque forma parte de la naturaleza humana—, pero sí nos permite relativizar nuestras conclusiones, comunicarnos mejor y tomar decisiones más conscientes.

“EL LIBRO QUE TU CEREBRO NO QUIERE LEER“ de David del Rosario

ÚLTIMO LIBRO LEÍDO: “EL LIBRO QUE TU CEREBRO NO QUIERE LEER“ de David del Rosario.
(Número 24 este año)

SINOPSIS

Vivimos rodeados de una cantidad descomunal de información y solo una pequeña parte (alrededor de un 5%) alcanza nuestra consciencia. Cuando entendemos cómo el organismo genera los pensamientos y la realidad, podemos influir en el sistema para sustituir el miedo, las imágenes mentales más arraigadas y los mecanismos de respuesta automáticos por el pensamiento no lineal, la felicidad y la confianza en la vida, que siempre está ahí para proporcionarnos aquello que necesitamos.“EL LIBRO QUE TU CEREBRO NO QUIERE LEER“ de David del Rosario Desde una perspectiva tan didáctica como divertida, David del Rosario, investigador y divulgador científico, convierte la neurociencia en una herramienta de transformación, cien por cien aplicable en el día a día. Un viaje fascinante, del átomo a las estrellas, que revolucionará tu forma de vivir y de entender el mundo.

* Una propuesta original, útil y amena a medio camino entre guía de inspiración, divulgación científica y filosofía práctica.
* Una obra que nos muestra que nuestra percepción de la realidad es limitada, explica el funcionamiento del cerebro y propone un camino para cambiar nuestra perspectiva y encontrar la felicidad.
* El autor entrelaza anécdotas de su propia vida, experimentos científicos y referencias a personajes conocidos y a la cultura popular.¿Podemos reeducar el cerebro para ser más felices y vivir con plenitud? La respuesta es un rotundo sí. Hoy, gracias a los avances en neurociencia, podemos entender mejor cómo funcionan la mente y el organismo, y utilizar ese conocimiento para mejorar nuestra realidad.

ADVERTENCIA: ESTE LIBRO REVOLUCIONARÁ TU FORMA DE ENTENDER LA REALIDAD
«APASIONANTE COMO UNA OBRA DE DIVULGACIÓN CIENTÍFICA Y PRÁCTICA COMO UNA GUÍA DE TRANSFORMACIÓN.»

AUTOR

David del Rosario, es científico e investigador, músico, cineasta y escritor. Su pasión por los procesos de la vida le ha impulsado a proponer nuevos modelos para explicar la mente humana. Estudió Ingeniería Técnica en Telecomunicaciones en la Universidad de Alicante y MD en Ingeniería Biomédica en la Universidad de Barcelona. La suya es una carrera impecable, que le ha valido numerosos premios y reconocimientos. Sus investigaciones y su pasión por la divulgación lo han llevado a ofrecer conferencias y formaciones en Europa, Norteamérica y Sudamérica. También colabora con diversas universidades e instituciones y ha dirigido el experimento mundial «How the world feels», todo ello animado por la ilusión de acercar la ciencia a la vida diaria de las personas.

Un punto azul pálido

Un punto azul pálido(Fotografía de la sonda espacial Voyager 1 en 1990, a un extremo de la Vía Láctea, donde se aprecia el planeta Tierra, como un pequeño punto azul pálido)

«Mira ese punto. Eso es aquí. Eso es nuestro hogar. Eso somos nosotros. Ahí ha vivido todo aquel de quien hayas oído hablar alguna vez, todos los seres humanos que han existido. La suma de todas nuestras alegrías y sufrimientos, miles de religiones seguras de sí mismas, ideologías y doctrinas económicas, cada cazador y recolector, cada héroe y cada cobarde, cada creador y destructor de civilizaciones, cada rey y cada campesino, cada joven pareja enamorada, cada niño esperanzado, cada madre y cada padre, cada inventor y explorador, cada maestro moral, cada político corrupto, cada “superestrella”, cada “líder supremo”, cada santo y cada pecador en la historia de nuestra especie vivió ahí: en una mota de polvo suspendida en un rayo de sol.

La Tierra es un muy pequeño escenario en una vasta arena cósmica. Piensa en los ríos de sangre vertida por todos esos generales y emperadores, para que, en gloria y triunfo, pudieran convertirse en amos momentáneos de una fracción de un punto. Piensa en las interminables crueldades cometidas por los habitantes de un lugar del punto sobre los apenas distinguibles habitantes de alguna otra parte del punto. Cuán frecuentes sus malentendidos, cuán ávidos están de matarse los unos a los otros, cómo de fervientes son sus odios. Nuestros posicionamientos, nuestra supuesta importancia, el espejismo de que ocupamos una posición privilegiada en el universo … Todo eso lo pone en cuestión ese punto de luz pálida.

Nuestro planeta es un solitario grano de polvo en la gran penumbra cósmica que todo lo envuelve. En nuestra oscuridad —en toda esa inmensidad—, no hay ni un indicio de que vaya a llegar ayuda desde algún otro lugar para salvarnos de nosotros mismos. Dependemos sólo de nosotros mismos. La Tierra es el único mundo conocido hasta ahora que alberga vida. No hay ningún otro lugar, al menos en el futuro próximo, al cual nuestra especie pudiera migrar. Visitar, sí. Colonizar, aún no. Nos guste o no, en este momento la Tierra es donde tenemos que quedarnos. Se ha dicho que la astronomía es una experiencia de humildad, y yo añadiría que también forja el carácter. En mi opinión, no hay mejor demostración de la locura que es la soberbia humana que esta distante imagen de nuestro minúsculo mundo. Para mí, recalca la responsabilidad que tenemos de tratarnos los unos a los otros con más amabilidad y compasión, y de preservar y querer ese punto azul pálido, el único hogar que jamás hemos conocido."

Carl Sagan.


Visita al Parque de las Ciencias de Granada

Viernes Santo, aprovechando la estancia con nosotros de mi sobrino Miguel Ángel, para volver a visitar por tercera vez, el Parque de las Ciencias de Granada, uno de los parques interactivos más importantes de España.

Fecha: 30/03/2018
Fotos tomadas con cámaras Sony Alpha 6000 y iPhone X

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Pulsa aquí para ver el reportaje fotográfico completo.
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Realidad

Hace algunos años el ayuntamiento de Monza, en Italia, prohibió a los propietarios de animales domésticos tener pececitos de colores en peceras redondeadas.

El promotor de esta medida la justificó diciendo que es cruel tener a un pez en una pecera con las paredes curvas porque, al mirar hacia fuera, tendría una imagen distorsionada de la realidad.

Pero ¿cómo sabemos que nosotros tenemos la visión verdadera, no distorsionada, de la realidad? ¿No podría ser que nosotros mismos estuviéramos en el interior de una especie de pecera curvada y nuestra visión de la realidad estuviera distorsionada por una lente enorme?

La visión de la realidad de los pececillos es diferente de la nuestra, pero ¿podemos asegurar que es menos real?

El Gran Diseño – Stephen Hawking y Leonard Mlodinow

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