Donde suben y bajan las mareas

Donde suben y bajan las mareas (Where the Tides Ebb and Flow) es un relato fantástico del escritor anglo-irlandés Lord Dunsany (1878-1957), publicado en la antología de 1910: Cuentos de un soñador (A Dreamer’s Tales).

Su obra, la cual gira en torno a la alta fantasía, el horror y lo extraño, ejerció gran influencia y admiración en distintos autores como H. P. Lovecraft, J. R. R. Tolkien, Jorge Luis Borges y Arthur C. Clarke.

Soñé que había hecho algo horrible, tan horrible, que se me negó sepultura en tierra y en mar, y ni siquiera había infierno para mí. Esperé algunas horas con esta certidumbre. Entonces vinieron por mí mis amigos, y secretamente me asesinaron, y con antiguo rito y entre grandes hachones encendidos, me sacaron.

Esto acontecía en Londres, y furtivamente, en el silencio de la noche, me llevaron a lo largo de calles grises y por entre míseras casas hasta el río. Y el río y el flujo del mar pugnaban entre bancos de cieno, y ambos estaban negros y llenos de los reflejos de las luces. Una súbita sorpresa asomó a sus ojos cuando se les acercaron mis amigos con sus hachas fulgurantes. Y yo lo veía, muerto y rígido, porque mi alma aún estaba entre mis huesos, porque no había infierno para ella, porque se me había negado sepultura cristiana.

Me bajaron por una escalera cubierta de musgo y viscosidades, y así descendí poco a poco al terrible fango. Allí, en el territorio de las cosas abandonadas, excavaron una fosa. Después me depositaron en la tumba, y de repente arrojaron las antorchas al río. Y cuando el agua extinguió el fulgor de las teas, se vieron, pálidas y pequeñas, nadar en la marea; y al punto se desvaneció el resplandor de la calamidad, y advertí que se aproximaba la enorme aurora; mis amigos se taparon los rostros con sus capas, y la solemne procesión se dispersó, y mis amigos fugitivos desaparecieron calladamente.

Illustration by Sidney SimeIlustración de Sidney Sime

Entonces volvió el fango cansadamente y lo cubrió todo, menos mi cara. Allí yacía solo, con las cosas olvidadas, con las cosas amontonadas que las mareas no llevarán más adelante, con las cosas inútiles y perdidas, con los ladrillos horribles que no son tierra ni piedra. Nada sentía, porque me habían asesinado; mas la percepción y el pensamiento estaban en mi alma desdichada. La aurora se abría, y vi las desoladas viviendas amontonadas en la margen del río, y en mis ojos muertos penetraban sus ventanas muertas, tras de las cuales había fardos en vez de ojos humanos.

Y tanto hastío sentí al mirar aquellas cosas abandonadas, que quise llorar, mas no pude porque estaba muerto. Supe entonces lo que jamás había sabido: que durante muchos años aquel rebaño de casas desoladas había querido llorar también, mas, por estar muertas, estaban mudas. Y supe que también las cosas olvidadas hubiesen llorado, pero no tenían ojos ni vida. Y yo también intenté llorar, pero no había lágrimas en mis ojos muertos. Y supe que el río podía habernos cuidado, podía habernos acariciado, podía habernos cantado, mas él seguía corriendo sin pensar más que en los barcos maravillosos.

Por fin, la marea hizo lo que no hizo el río, y vino y me cubrió, y mi alma halló reposo en el agua verde, y se regocijó, e imaginó que tenía la sepultura del mar. Mas con el reflujo descendió el agua otra vez, y otra vez me dejó solo con el fango insensible, con las cosas olvidadas, ahora dispersas, y con el paisaje de las desoladas casas, y con la certidumbre de que todos estábamos muertos.

En el negro muro que tenía detrás, tapizado de verdes algas, despojo del mar, aparecieron oscuros túneles y secretas galerías tortuosas que estaban dormidas y obstruidas. De ellas bajaron al cabo furtivas ratas a roerme, y mi alma se regocijó creyendo que al fin se vería libre de los malditos huesos a los que se había negado entierro.

Pero pronto se apartaron las ratas y murmuraron entre sí. No volvieron más. Cuando descubrí que hasta las ratas me execraban, intenté llorar de nuevo. Entonces, la marea vino retirándose, y cubrió el espantoso fango, y ocultó las desoladas casas, y acarició las cosas olvidadas, y mi alma reposó por un momento en la sepultura del mar. Luego me abandonó otra vez la marea. Y sobre mí pasó durante muchos años arriba y abajo. Un día me encontró el Consejo del Condado y me dio sepultura decorosa. Era la primera tumba en que dormía. Pero aquella misma noche mis amigos vinieron por mi, y me exhumaron, y me llevaron de nuevo al hoyo somero del fango.

Una y otra vez hallaron mis huesos sepultura a través de los años, pero siempre al fin del funeral acechaba uno de aquellos hombres terribles, quienes, no bien caía la noche, venían, me sacaban y me volvían nuevamente al hoyo del fango. Por fin, un día murió el último de aquellos hombres que hicieron un tiempo la terrible ceremonia conmigo. Oí pasar su alma por el río al ponerse el sol. Y esperé de nuevo.

Pocas semanas después me encontraron otra vez, y de nuevo me sacaron de aquel lugar en que no hallaba reposo, y me dieron profunda sepultura en sagrado, donde mi alma esperaba descanso. Y al punto vinieron hombres embozados en capas y con hachones encendidos para volverme al fango, porque la ceremonia había llegado a ser tradicional y de rito. Y todas las cosas abandonadas se mofaron de mí en sus mudos corazones cuando me vieron volver, porque estaban celosas de que hubiese dejado el fango. Debe recordarse que yo no podía llorar.

Y corrían los años hacia el mar adonde van las negras barcas, y las grandes centurias abandonadas se perdían en el mar, y allí permanecía yo sin motivo de esperanza y sin atreverme a esperar sin motivo por miedo a la terrible envidia y a la cólera de las cosas que ya no podían navegar.

Una vez se desató una gran borrasca que llegó hasta Londres y que venía del mar del Sur; y vino retorciéndose río arriba empujada por el viento furioso del Este. Y era más poderosa que las espantosas mareas, y pasó a grandes saltos sobre el fango movedizo. Y todas las tristes cosas olvidadas se regocijaron y mezcláronse con cosas que estaban más altas que ellas, y pulularon otra vez entre los señoriles barcos que se balanceaban arriba y abajo. Y sacó mis huesos de su horrible morada para no volver nunca más, esperaba yo, a sufrir la injuria de las mareas. Y con la bajamar cabalgó río abajo, y dobló hacia el Sur, y tornóse a su morada. Y repartió mis huesos por las islas y por las costas de felices y extraños continentes. Y por un momento, mientras estuvieron separados, mi alma se creyó casi libre.

Luego se levantó, al mandato de la Luna, el asiduo flujo de la marea, y deshizo en un punto el trabajo del reflujo, y recogió mis huesos de las riberas de las islas de sol, y los rebuscó por las costas de los continentes, y fluyó hacia el Norte hasta que llegó a la boca del Támesis, y subió por el río y encontró el hoyo en el fango, y en él dejó caer mis huesos; y el fango cubrió algunos y dejó otros al descubierto, porque el fango no cuida de las cosas abandonadas.

Llegó el reflujo, y vi los ojos muertos de las cosas y la envidia de las otras cosas olvidadas que no había removido la tempestad. Y transcurrieron algunas centurias más sobre el flujo y el reflujo y sobre la soledad de las cosas olvidadas. Y allí permanecía, en la indiferente prisión del fango, jamás cubierto por completo ni jamás libre, y ansiaba la gran caricia cálida de la tierra o el dulce regazo del mar.

A veces encontraban los hombres mis huesos y los enterraban, pero nunca moría la tradición, y siempre me volvían al fango los sucesores de mis amigos. Al fin dejaron de pasar los barcos y fueron apagándose las luces; ya no flotaron más río abajo las tablas de madera, y en cambio llegaron viejos árboles descuajados por el viento, en su natural simplicidad.

Al cabo percibí que dondequiera a mi lado se movía una brizna de hierba y el musgo crecía en los muros de las casas muertas. Un día, una rama de cardo silvestre pasó río abajo. Por algunos años espié atentamente aquéllas señales, hasta que me cercioré de que Londres desaparecía. Entonces perdí una vez más la esperanza, y en toda la orilla del río reinaba la ira entre las cosas perdidas, pues nada se atrevía a esperar en el fango abandonado. Poco a poco se desmoronaron las horribles casas, hasta que las pobres cosas muertas que jamás tuvieron vida encontraron sepultura decorosa entre las plantas y el musgo. Al fin apareció la flor del espino y la clemátide. Y sobre los diques que habían sido muelles y almacenes se irguió al fin la rosa silvestre. Entonces supe que la causa de la Naturaleza había triunfado y que Londres había desaparecido.

El último hombre de Londres vino al muro del río, embozado en una antigua capa, que era una de aquellas que un tiempo usaron mis amigos, y se asomó al pretil para asegurarse de que yo estaba quieto allí; se marchó y no le volví a ver: había desaparecido a la par que Londres.

Pocos días después de haberse ido el último hombre entraron las aves en Londres, todas las aves que cantan. Cuando me vieron, me miraron con recelo, se apartaron un poco y hablaron entre sí.

Sólo pecó contra el Hombre —dijeron—. No es cuestión nuestra.

Seamos buenas con él. —dijeron.

Entonces se me acercaron y empezaron a cantar. Era la hora del amanecer, y en las dos orillas del río, y en el cielo, y en las espesuras que un tiempo fueron calles, cantaban centenares de pájaros. A medida que el día adelantaba, arreciaban en su canto los pájaros; sus bandadas espesábanse en el aire, sobre mi cabeza, hasta que se reunieron miles de ellos cantando, y después millones, y por último no pude ver sino un ejército de alas batientes, con la luz del sol sobre ellas, y breves claros de cielo. Entonces, cuando nada se oía en Londres más que las miríadas de notas del canto alborozado, mi alma se desprendió de mis huesos en el hoyo del fango y comenzó a trepar sobre el canto hacia el cielo. Y pareció que se abría entre las alas de los pájaros un sendero que subía y subía, y a su término se entreabría una estrecha puerta del Paraíso. Y entonces conocí por una señal que el fango no había de recibirme más, porque de repente me encontré que podía llorar.

En este instante abrí los ojos en la cama de una casa de Londres, y fuera, a la luz radiante de la mañana, trínaban unos gorriones sobre un árbol; y aún había lágrimas en mi rostro, pues la represión propia se debilita en el sueño. Me levanté y abrí de par en par la ventana, y extendiendo mis manos sobre el jardincillo, bendije a los pájaros cuyos cantos me habían arrancado a los turbulentos y espantosos siglos de mi sueño.

“CUENTOS COMPLETOS 4” de Philip K. Dick

ÚLTIMO LIBRO LEÍDO: “CUENTOS COMPLETOS 4” de Philip K. Dick.

Siempre he sido un lector voraz de relatos cortos, especialmente de ciencia ficción y terror. Es un género que me apasiona, y por mis ojos han pasado autores como Stephen King, Ray Bradbury, Fredric Brown, Isaac Asimov, Howard P. Lovecraft, Gabriel García Márquez, y un largo etcétera de antologías de obras maestras.

Mi último libro leído es el cuarto de la saga de 5, que recoge toda la producción de cuentos cortos del gran maestro de la ciencia ficción, Philip K. Dick.

“CUENTOS COMPLETOS 4” de Philip K. Dick

Además de novelista, Philip K. Dick fue un prolífico autor de cuentos y relatos, muchos de los cuales han sido llevados al cine en los últimos tiempos con mayor o menor suerte. Toda su producción breve fue reunida en cinco volúmenes que ahora Minotauro recupera en una edición revisada.

Muchos de los cuentos incluidos en esta recopilación permanecían inéditos en castellano hasta ahora. También aparecen algunos de los más conocidos, como «El informe de la minoría», relato en el que se basó Steven Spielberg para la excelente Minority Report.

Esta cuarta entrega recoge 18 relatos que Philip K. Dick escribió entre los años 1954 y 1964. En ellos encontraremos las primeras exploraciones de algunos de los temas centrales de su obra. Se trata de auténticas joyas literarias que destilan la magia propia de Dick y donde quedan patentes sus constantes obsesiones: la muerte, la alineación, la locura, la religión y la represión, y la naturaleza esquiva de la realidad.

De lectura ágil y entretenida, este libro nos invita tanto a adentrarnos en el fascinante universo dickiano como a observar la evolución del luminoso talento de uno de los escritores más relevantes del siglo XX.

Biografía del autor

Philip K. Dick (Chicago, 1928 – Santa Ana, California, 1982) residió la mayor parte de su vida en California. Asistió a la universidad pero no llegó a finalizar sus estudios. Creador precoz, empezó a escribir profesionalmente en 1952, y llegó a publicar un total de 36 novelas y 121 relatos cortos a lo largo de su vida.

Muchas de sus novelas han sido llevadas al cine: “¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?” es la más famosa y dio lugar a “Blade Runner”. Otras fueron “Desafío Total”, “Minority Report”, “Paycheck”, o la serie de televisión “El Hombre en el Castillo” (novela por la que ganó el prestigioso premio Hugo en 1963.

La cadena de televisión de Amazon tiene entre su catálogo la serie “Electric Dreams” que adapta diversos relatos del autor.

Murió en 1982 en sin llegar a ver la primera adaptación cinematográfica de su obra, “Blade Runner”.







“CUENTOS COMPLETOS 3“ de Philip K. Dick

ÚLTIMO LIBRO LEÍDO: “CUENTOS COMPLETOS 2“ de Philip K. Dick.

Siempre he sido un lector voraz de relatos cortos, especialmente de ciencia ficción y terror. Es un género que me apasiona, y por mis ojos han pasado autores como Stephen King, Ray Bradbury, Fredric Brown, Isaac Asimov, Howard P. Lovecraft, Gabriel García Márquez, y un largo etcétera de antologías de obras maestras.

Mi último libro leído es el tercero de la saga de 5, que recoge toda la producción de cuentos cortos del gran maestro de la ciencia ficción, Philip K. Dick.

“CUENTOS COMPLETOS 3“ de Philip K. Dick

Además de novelista, Philip K. Dick fue un prolífico autor de cuentos y relatos, muchos de los cuales han sido llevados al cine en los últimos tiempos con mayor o menor suerte. Toda su producción breve fue reunida en cinco volúmenes que ahora Minotauro recupera en una edición revisada.

Esta tercera entrega recoge 23 relatos que Philip K. Dick escribió en poco más de un año, antes de la publicación en 1956 de su primera novela, Lotería solar. Se trata de auténticas joyas literarias que destilan la magia propia de Dick y donde quedan patentes sus constantes obsesiones: la muerte, la alineación, la locura, la religión y la represión, y la naturaleza esquiva de la realidad.

De lectura ágil y entretenida, este libro nos invita tanto a adentrarnos en el fascinante universo dickiano como a observar la evolución del luminoso talento de uno de los escritores más relevantes del siglo XX.

Biografía del autor

Philip K. Dick (Chicago, 1928 – Santa Ana, California, 1982) residió la mayor parte de su vida en California. Asistió a la universidad pero no llegó a finalizar sus estudios. Creador precoz, empezó a escribir profesionalmente en 1952, y llegó a publicar un total de 36 novelas y 121 relatos cortos a lo largo de su vida.

Muchas de sus novelas han sido llevadas al cine: “¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?” es la más famosa y dio lugar a “Blade Runner”. Otras fueron “Desafío Total”, “Minority Report”, “Paycheck”, o la serie de televisión “El Hombre en el Castillo” (novela por la que ganó el prestigioso premio Hugo en 1963.

La cadena de televisión de Amazon tiene entre su catálogo la serie “Electric Dreams” que adapta diversos relatos del autor.

Murió en 1982 en sin llegar a ver la primera adaptación cinematográfica de su obra, “Blade Runner”.







“CUENTOS COMPLETOS 2“ de Philip K. Dick

ÚLTIMO LIBRO LEÍDO: “CUENTOS COMPLETOS 2“ de Philip K. Dick.

Siempre he sido un lector voraz de relatos cortos, especialmente de ciencia ficción y terror. Es un género que me apasiona, y por mis ojos han pasado autores como Stephen King, Ray Bradbury, Fredric Brown, Isaac Asimov, Howard P. Lovecraft, Gabriel García Márquez, y un largo etcétera de antologías de obras maestras.

Este libro es el segundo de la recopilación de 5, que recoge toda la producción de cuentos cortos del gran maestro de la ciencia ficción, Philip K. Dick.

“CUENTOS COMPLETOS 2“ de Philip K. Dick

Además de novelista, Philip K. Dick fue un prolífico autor de cuentos y relatos, muchos de los cuales han sido llevados al cine en los últimos tiempos con mayor o menor suerte. Toda su producción breve fue reunida en cinco volúmenes que ahora Minotauro recupera en una edición revisada.

Esta segunda entrega recoge 25 relatos escritos entre 1952 y 1953, auténticas joyas literarias que destilan la magia propia de Dick y donde quedan patentes sus constantes obsesiones: la muerte, la alienación, la locura, la religión y la represión, y la naturaleza esquiva de la realidad.

Biografía del autor

Philip K. Dick (Chicago, 1928 – Santa Ana, California, 1982) residió la mayor parte de su vida en California. Asistió a la universidad pero no llegó a finalizar sus estudios. Creador precoz, empezó a escribir profesionalmente en 1952, y llegó a publicar un total de 36 novelas y 121 relatos cortos a lo largo de su vida.

Muchas de sus novelas han sido llevadas al cine: “¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?” es la más famosa y dio lugar a “Blade Runner”. Otras fueron “Desafío Total”, “Minority Report”, “Paycheck”, o la serie de televisión “El Hombre en el Castillo” (novela por la que ganó el prestigioso premio Hugo en 1963.

La cadena de televisión de Amazon tiene entre su catálogo la serie “Electric Dreams” que adapta diversos relatos del autor.

Murió en 1982 en sin llegar a ver la primera adaptación cinematográfica de su obra, “Blade Runner”.







“CUENTOS COMPLETOS 1“ de Philip K. Dick

ÚLTIMO LIBRO LEÍDO: “CUENTOS COMPLETOS 1“ de Philip K. Dick.

Siempre he sido un lector voraz de relatos cortos, especialmente de ciencia ficción y terror. Es un género que me apasiona, y por mis ojos han pasado autores como Stephen King, Ray Bradbury, Fredric Brown, Isaac Asimov, Howard P. Lovecraft, Gabriel García Márquez, y un largo etcétera de antologías de obras maestras.

Hoy termino este libro, que es el primero de 5, que recoge toda la producción de cuentos cortos del gran maestro de la ciencia ficción, Philip K. Dick.

“CUENTOS COMPLETOS 1“ de Philip K. Dick

Además de novelista, Philip K. Dick fue un prolífico autor de cuentos y relatos, muchos de los cuales han sido llevados al cine en los últimos tiempos con mayor o menor suerte. Toda su producción breve fue reunida en cinco volúmenes que ahora Minotauro recupera en una edición revisada.

Esta primera entrega recoge 25 relatos escritos entre 1951 y 1952. Los lectores del creador de “Blade Runner” descubrirán el potencial imaginativo de Dick en estado puro, auténticas joyas literarias como los relatos «El rey de los Elfos» y «Los infinitos», entre otros trabajos, y donde son ya claras sus pequeñas obsesiones: la muerte, la locura, la pérdida de identidad y la fragilidad de la realidad y, con ella, de todos nosotros.

“Cuentos completos 1” también incluye “La paga”, relato que sirvió de inspiración para el filme “Paycheck”, que dirigió John Woo en 2003 con Ben Aflleck y Uma Thurman. El volumen presenta una introducción del propio autor y un prefacio con notas y comentarios que ayuda al lector a acercarse a uno de los escritores más relevantes del siglo XX.

Biografía del autor

Philip K. Dick (Chicago, 1928 – Santa Ana, California, 1982) residió la mayor parte de su vida en California. Asistió a la universidad pero no llegó a finalizar sus estudios. Creador precoz, empezó a escribir profesionalmente en 1952, y llegó a publicar un total de 36 novelas y 121 relatos cortos a lo largo de su vida.

Muchas de sus novelas han sido llevadas al cine: “¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?” es la más famosa y dio lugar a “Blade Runner”. Otras fueron “Desafío Total”, “Minority Report”, “Paycheck”, o la serie de televisión “El Hombre en el Castillo” (novela por la que ganó el prestigioso premio Hugo en 1963.

En breve, la cadena Amazon estrenará la serie “Electric Dreams” que adaptará diversos relatos del autor.

Murió en 1982 en sin llegar a ver la primera adaptación cinematográfica de su obra, “Blade Runner”.







«Esperanza frente a la sombra» segunda edición

Hace 3 años que autopubliqué mi libro «Esperanza frente a la sombra«. Desde entonces tenía en mente autopublicar esta segunda edición con nuevos escritos, modificaciones, y cambios en la ordenación, donde los textos estuvieran agrupados más homogéneamente.

Esperanza frente a la sombra es un libro donde se recopilan poemas, prosas poéticas, cuentos y pensamientos, que suelen aparecer en este blog.

Mi libro: Esperanza frente a la sombra

Si lo deseas, puedes acceder y comprar el libro en formato papel, en la siguiente dirección de lulu.com:

ESPERANZA FRENTE A LA SOMBRA (formato papel): http://www.lulu.com/spotlight/josemarg

O bien, puedes descargar dicho libro totalmente GRATIS en formato PDF, para leerlo en el ordenador, smartphone, tablet o lector de libros electrónicos, en la siguiente dirección:

ESPERANZA FRENTE A LA SOMBRA (formato PDF):
http://goo.gl/6ZAnZL

Cualquier comentario o sugerencia que queráis hacer, podéis hacerlo en esta página del blog.

Muchas gracias por leerme 🙂

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Copyright: Este blog y mi libro, junto con todos mis escritos están sujetos a una Licencia Creative Commons Reconocimiento-NoComercial-SinObraDerivada 3.0 Unported License. Lo cual significa que cualquier persona es libre de copiar, distribuir y comunicar esta obra, con las condiciones de:

  1. Debe reconocer los créditos de la obra a nombre de su autor: José Manuel Rodríguez González, especificando un enlace a la página web donde figura la obra.
  2. No puede utilizar esta obra para fines comerciales.
  3. No se puede alterar, transformar o generar una obra derivada a partir de esta obra.

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Mi Libro

Esperanza frente a la sombra es un libro donde se recopilan poemas, prosas poéticas, cuentos y pensamientos, que suelen aparecer en este blog.

Mi libro: Esperanza frente a la sombra

No lo hago con ánimo de lucro, ni busco fama. Lo que pretendo hacer una recopilación y poder tener un detalle con amigos/as míos, a los que se lo estoy regalando.

Si lo deseas, puedes acceder y comprar el libro en formato papel, en la siguiente dirección de lulu.com:

ESPERANZA FRENTE A LA SOMBRA (formato papel): http://www.lulu.com/spotlight/josemarg

O bien, puedes descargar dicho libro totalmente GRATIS en formato PDF, para leerlo en el ordenador, smartphone, tablet o lector de libros electrónicos, en la siguiente dirección:

ESPERANZA FRENTE A LA SOMBRA (formato PDF):
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Cualquier comentario o sugerencia que queráis hacer, podéis hacerlo en esta página del blog.

Muchas gracias por leerme 🙂







Absurdos

ABSURDOS
Fredric Brown

Mr. Weatherwax untaba cuidadosamente de mantequilla su tostada. Su voz era firme:

– Querida, quiero que esto quede bien claro: a partir de ahora no habrá más lecturas embrutecedoras de esas en nuestro apartamento.

– Pero Jasson, yo no lo sabía.

– Comprendido. Pero es de su responsabilidad saber lo que lee tu hijo.

– Lo vigilaré más, Jasson. No le vi traer esta revista. No sabía que estaba ahí.

– Tampoco yo lo sabría si ayer noche no moviera por casualidad un cojín del sofá. La revista estaba disimulada debajo y por supuesto le eché una ojeada.

Las puntas del bigote de Mr. Weatherwax se estremecieron de indignación.

– Nociones ridículas, ideas imposibles. Ciencia ficción ¡Ah! ¡Que bonita es su ciencia!

Apuró un trago de café para calmarse.

– ¡Ridículas vanidades! ¡Que cosas más absurdas! ¡Viajes a otras galaxias gracias a la cuarta dimensión! ¡Máquinas para viajar en el tiempo, teleportación, telekinesia…! ¡Bobadas, nada más que bobadas!

– Querido Jasson – dijo su mujer esta vez con un poco de dureza – Yo te garantizo que a partir de ahora vigilaré las lecturas de Gerard. Tienes toda la razón.

– Gracias, querida – contestó Mr. Weatherwax calmado – La juventud no debería verse envenenada por esas ideas contaminantes.

Miró su reloj, se levantó con prisa, besó a su mujer y salió.

En la puerta del apartamento se dejó deslizar lentamente por el pozo antigravitación y flotó hacia el bajo de los 200 pisos, hasta la calle donde tuvo la suerte de detener inmediatamente un taxi atómico. Dio al chofer-robot los datos del astropuerto lunar. Luego descansó y cerró los ojos para captar el boletín telepático. Esperaba oír las noticias de la cuarta guerra marciana, pero no era más que un informe del Centro de inmortalidad: entonces él sprultó.