Acabo de leer en la bitácora de Marcel una noticia bastante curiosa:
El Museo de Ciencia de Londres tiene problemas para pagar sus altas cuentas de electricidad. Como se trata de un lugar de acceso libre, lo que tienen en mente para disminuir los gastos es aprovechar los excrementos que puedan recogerse entre los 14 baños para así generar electricidad.
El director del museo, Jon Tucker, mencionó que sería fantástico que los visitantes del museo pudieran dar algo a cambio por todo lo que este museo le aporta a la sociedad británica. Además, se estima que este museo recibe anualmente la visita de 3 millones de personas por lo que esta solución seguramente reducirá drásticamente el gasto en electricidad.
Según valores aproximados se piensa que con los excrementos de 100 mil visitantes se generará suficiente energía para mantener 500 bombillas.
De Reuters.
Puestos ya a pensar un poco, el Museo podría vender menús que hicieran que los visitantes tuvieran que ir rápidos al baño con una descomposición de la leche… o poner algunas exposiciones que dieran tanto miedo que la gente se cagara (pero dándoles tiempo a llegar a los baños)… o poner los baños con acceso a todo el mundo que pase por la calle, pero claro, estarían comerciando con mierda y eso puede que sea ilegal… y si no lo es… es bastante asqueroso.
La página web que comenzó a ofrecer un video erótico con una joven Cameron Díaz participando en una serie de escenas sadomasoquistas se encontraba colapsada por la cantidad de usuarios interesados en el producto.
No era ni ningún experto en asaltar equipos informáticos ni formaba parte de una organización especializada, tal como había dado a conocerse a la firma estadounidense, simplemente era un informático que no había conseguido encontrar trabajo en la editorial y se empeño en tomarse la revancha.
Contra todo pronóstico, la selección de Grecia se ha proclamado campeona de la Eurocopa de fútbol tras vencer a Portugal por 0-1.
Esta semana se ha estrenado la segunda parte de la exitosa película de animación, ganadora del primer Oscar en esa categoría. La primera parte me gustó bastante y esta segunda está sin duda a su altura. Las animaciones son buenísimas (cuidadas hasta el mínimo detalle) y las situaciones de humor bastante originales, provocando muchas veces las carcajadas entre el público. Destacar el personaje de El Gato con Botas que es simplemente genial.