Si…

Si puedes mantener la cabeza en su sitio cuando todos a tu alrededor
la han perdido y te culpan a ti.
Si puedes seguir creyendo en ti mismo cuando todos dudan de ti,
pero también aceptas que tengan dudas.
Si puedes esperar y no cansarte de la espera;
o si, siendo engañado, no respondes con engaños,
o si, siendo odiado, no incurres en el odio.
Y aun así no te las das de bueno ni de sabio.

Si puedes soñar sin que los sueños te dominen;
Si puedes pensar y no hacer de tus pensamientos tu único objetivo;
Si puedes encontrarte con el triunfo y el fracaso,
y tratar a esos dos impostores de la misma manera.
Si puedes soportar oír la verdad que has dicho,
tergiversada por villanos para engañar a los necios.
O ver cómo se destruye todo aquello por lo que has dado la vida,
y remangarte para reconstruirlo con herramientas desgastadas.

Si puedes apilar todas tus ganancias
y arriesgarlas a una sola jugada;
y perder, y empezar de nuevo desde el principio
y nunca decir ni una palabra sobre tu pérdida.
Si puedes forzar tu corazón, y tus nervios y tendones,
a cumplir con tus objetivos mucho después de que estén agotados,
y así resistir cuando ya no te queda nada
salvo la Voluntad, que les dice: “¡Resistid!”.

Si puedes hablar a las masas y conservar tu virtud.
O caminar junto a reyes, sin menospreciar por ello a la gente común.
Si ni amigos ni enemigos pueden herirte.
Si todos pueden contar contigo, pero ninguno demasiado.
Si puedes llenar el implacable minuto,
con sesenta segundos de diligente labor
Tuya es la Tierra y todo lo que hay en ella,
y — lo que es más — : ¡serás un Hombre, hijo mío!

El poema Sí, de Rudyard Kipling es una obra lírica que ofrece una serie de consejos y reflexiones sobre la vida y la virtud. Fue publicado por primera vez en 1910 en el libro “Rewards and Fairies”.

El poema es un conjunto de ideales y virtudes que, si se siguen, harán que una persona pueda enfrentar los desafíos de la vida con dignidad y éxito. Al final, Kipling sugiere que quien pueda adherirse a estos consejos será una persona plena y madura.

Mi relato «Triste Alegría» en la radio

He creado un vídeo, con mi relato «Triste Alegría» que dramatizó el programa de radio «La Rosa de los Vientos» de Onda Cero.

Este relato pertenece a mi libro » Esperanza frente a la sombra» que puedes comprar en formato papel, en la siguiente dirección:

http://www.lulu.com/spotlight/josemarg

O bien, puedes descargarlo totalmente GRATIS en formato PDF, en la siguiente dirección:

http://goo.gl/6ZAnZL

Más información aquí:
https://josemarg.com/wp/?page_id=1602







Te conocí en medio de la tristeza

Te conocí en medio de la tristeza.

De calles vacías llenas de ilusiones pisoteadas.
De refugios eléctricos y drogas que aniquilaban mi mente.
De relojes marcando eternamente ausencias eternas.

En mi lucha por mantenerme cuerdo en el manicomio del mundo,
esquivando los cascotes desprendidos de las ruinas de mi vida.

Juntos huimos de la desilusión y el caos.

Llenaste mis calles vacías de sonrisas y arcoíris.
Fuiste mi refugio de cielos azules y abrazos soleados,
luchando a mi lado en mitad de la cordura.

Me enseñaste el significado de lo irrepetible,
de lo prodigioso, del milagro de tus labios de vértigo.

Te conocí en medio de aquella tristeza.







Esdrújulas

Ejército de sílabas histéricas.
Mirándote. Pensándote.
Éxtasis de erráticas imágenes.
Romántico espectáculo sin cómplices.
Amándote.

Vértigo ante la penúltima fábula.
Catástrofe de lágrimas utópicas.
Desplazándote. Negándote.
Póstumo relámpago de lo monótono.
Olvidándote.







Perdiendo

Cada día tengo la extraña sensación de perder algo que nunca he tenido.
Cada día es algo diferente.

Un día me lo descubre una mirada.
Otro me lo susurra un silencio.
Los más, me desarman sonrisas.
A traición, me derrotan penas.
En multitud, me lo grita una ausencia.

Algo diferente cada dia…
para que al final, me rescate el recuerdo que tendré de ti mañana.







Balada del que nunca fue a Granada

BALADA DEL QUE NUNCA FUE A GRANADA
Rafael Alberti
.
¡Qué lejos por mares, campos y montañas!
Ya otros soles miran mi cabeza cana. Nunca fui a Granada.
Mi cabeza cana, los años perdidos.
Quiero hallar los viejos, borrados caminos.
Nunca vi Granada.
.
Dadle un ramo verde de luz a mi mano.
Una rienda corta y un galope largo.
Nunca entré en Granada.
¿Qué gente enemiga puebla sus adarves?
¿Quién los claros ecos libres de sus aires?
Nunca fui a Granada.
.
¿Quién hoy sus jardines aprisiona y pone
cadenas al habla de sus surtidores?
Nunca vi Granada.
.
Venid los que nunca fuisteis a Granada.
Hay sangre caída, sangre que me llama.
Nunca entré en Granada.
.
Hay sangre caída del mejor hermano.
Sangre por los mirtos y aguas de los patios.
Nunca fui a Granada.
.
Del mejor amigo, por los arrayanes.
Sangre por el Darro, por el Genil sangre.
Nunca vi Granada.
.
Si altas son las torres, el valor es alto.
Venid por montañas, por mares y campos.
Entraré en Granada.